jueves, 26 de febrero de 2009


Cada mañana el sol nos dio,en la cara al despertar.
Cada palabra que le pronunciélo hacía soñar.
No era raro verlo en el jardíncorriendo tras de mí,y yo dejándome alcanzar,sin duda, era feliz.
Era una buena ideacada cosa sugerida,ver la novela en la televisión,contarnos todo.
Jugar eternamenteel juego limpio de la seducción.
Y las peleas terminarlassiempre en el sillón.
Al mediodía era una aventura en la cocina,se divertía con mis ocurrencias, y reía.

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